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Domingo, 04 Agosto 2019 13:12

Una sombra ya pronto serás, la nota que anticipó la caída estrepitosa de Gioja

Por Ernesto Simón

Ya agotada toda posibilidad de recuperar vitalidad, sus días corren pero no a la suficiente velocidad que la democracia necesita para el recambio generacional y la alternancia.

(Aclaración: esta nota fue publicada en 2015, cuando Gioja era gobernador de San Juan, aún no tenía sucesor, concentraba todo el poder y la provincia se manejaba como un feudo. En aquellos tiempos, la mayoría del periodismo local le tenía miedo, eran lisonjeros del Gobernador Gioja y se arrastraban tras los pasos del poder, convirtiendo el oficio en un bochorno irremediable). 

A Gioja le ha quedado poco desde siempre. Porque nunca tuvo grandes ideas que aporten a la construcción de una república. No fue un estadista ni lo será. No llegó a Presidente pese a sus desmedidas pretensiones que nunca hicieron pie en el escenario de la política nacional.

Siempre ha trabajado en esa militancia chica y mezquina, de medio pelo. La coyuntura ha sido su brújula y la condena a los pobres a seguir siendo pobres el resultado de su gestión. El señor y su gabinete multiplicaron a una legión de resignados que ellos mismos sometieron a la eterna espera de que las cosas un día sean mejor. La historia argentina recogerá de Gioja poco y nada, queda el grotesco final y la sombra; la sombra que ya pronto serás.

Terminó su tercer mandato aclamado por el ciudadano borrego, aborrecido por extraños y detestado por los compañeros del PJ que aguardan desde hace rato un recambio generacional. Para estos últimos, la espera ha sido interminable y humillante. Por eso todos quieren que se vaya, que termine de una vez. Y aún si al Vale Todo Gioja lo hubiese acompañado la salud y hubiera decidido seguir violando la Constitución para volverse a presentar por cuarta vez en la provincia, las posibilidades de que el Sol de San Juan brille en la urna de su ventana hubiese sido improbable.

Algunos alcahuetes especularon durante un tiempo con la idea de que sería el candidato a vicepresidente de Daniel Scioli. Pero esa tampoco le salió. De todas maneras hubiese sido lamentable que se retirara con ese premio consuelo. Como ya se dijo al comienzo, la salud le ha puesto el límite que no supo ponerle la deleznable Justicia local. Ahora, si se me permite, seré todo lo franco que el exgobernador Gioja merece: El tango ha entrado en su estribillo final y a usted, José Luis, le queda un poco de tiempo como para ir entendiendo lo que viene. No es una metáfora y no está de más recordárselo. Querido Flaco, no exagero si te digo que una sombra ya pronto serás.

No fue un estadista, porque encerró a San Juan en un proyecto megaminero de empresas internacionales que, una vez que se hicieron de los metales que necesitaban, decidieron partir, recortar personal, dejar todo y buscar otro lugar donde depredar. Un estadista hubiese reconvertido la economía local. Hubiese generado pymes apoyadas por el Estado para que arranquen y den trabajo genuino. Un estadista habría abandonado la anacrónica idea de que sólo el Estado puede dar empleo en la administración pública. Las pymes pueden ser motor de arranque y marcha, tomar gente con muy buenos salarios e impulsar un movimiento de consumo interno fabuloso. Manufactura de aceite de oliva, fabricación de circuitos informáticos, cultivo de frutos secos, generación de tecnología, muchos rubros esperan ser desarrollados. Pero El Vale Todo encajonó a San Juan en una minería inútil que apenas deja el 3% de las regalías.

No fue un demócrata, porque censuró a periodistas que no se disciplinaron a sus políticas retrógradas y continuistas del gobierno Bloquista de los años 70 y 80, que a su vez fueron cómplices de la dictadura del Proceso Cívico Militar. Tampoco fue demócrata porque no respetó la Constitución Provincial y se largó a un tercer periodo que no estaba contemplado en la Carta Magna por la que juró. Y, una cosa más, no dejó que en su propio partido creciera algún dirigente más joven con aptitudes para gobernar o al menos con intenciones de ser candidato. Quiso tener a todos bajo su sombra y ahora esa sombra es lo más parecido a la muerte en vida. Una sombra ya pronto serás.

No fue un buen administrador, porque recibió dinero del Estado Nacional como nunca antes un gobierno ha recibido en la provincia, y lo gastó en obras faraónicas sobrevaluadas. Se podría haber hecho el Estadio del Bicentenario, el Teatro del Bicentenario, la parquización de Avenida Circunvalación, el Centro Cívico, terminar el Hospital Rawson, todos los barrios, escuelas y centros sanitarios sin sobreprecios. Dejó una Deuda Pública de 1.500.000.000 de pesos en default sobre un Presupuesto anual de 19.400.000.000 de pesos. Un gobierno de gente decente podría haber hecho un tercio más de lo que se hizo si hubiese evitado desvíos de plata presuntamente destinada a coimas. A propósito, el Hospital Rawson nunca se terminó y el Teatro del Bicentenario no será inaugurado en el 2015 como anunciaron desde el Gobierno en los diarios pautados.

No fue limpio con el planeta. Cuando en septiembre de 2015 se produjo el derrame de agua con cianuro de la Mina Veladero, de Barrick Gold, tomó partido en favor de la multinacional y no de los ciudadanos a quienes gobierna. Dijo que la pérdida de agua cianurada no había contaminado y trató de desviar el tema diciendo que quienes denunciaban a la empresa Barrick, de la que él es amigo y compinche, eran activistas de la "oposición política interesados en conseguir unos votos". Le faltó solidaridad con su pueblo, con su tierra y con la ética pública que todo gobernante debería albergar en su interior.

No fue transparente, pues nunca dio a conocer su declaración jurada de bienes. Nunca respondió las acusaciones de haber recibido coimas por parte de la empresa Dallas Airmotive, coimas que fueron divulgadas hasta en el diario The Wall Street Journal. Nunca explicó cuánto gastó en la Fiesta Nacional del Sol y cuánto se recaudó. Tampoco dijo por qué siempre se favorecía a los mismos empresarios, artistas y locutores amigos en esa fiesta turbia y decadente.

No fue honesto con su pueblo, porque jamás explicó correctamente el caso de los sobreprecios a la aseguradora IAPSER que la Justicia obsecuente hace como que investiga. En esa operación para asegurar a los empleados públicos de toda la provincia, utilizó la modalidad de contratación directa y se calcula que los sobreprecios fueron superiores a los 3.500.000.000 de pesos.

Sí fue un gobernador que intentó un régimen feudal, un pretendido patrón de estancia que no ha podido doblegar a gran parte de los ciudadanos y ahora esa marea se le viene en contra. Visto desde Buenos Aires, fue un político pintoresco y ridículo, alguien con ambiciones desmesuradas y delirantes que soñó con ser presidente y no le dio el fuste. En la Casa Rosada se le reían cuando sus alcahuetes le hicieron un himno grabado por un tenor desafinado y un par de músicos rayanos con el esperpento pueblerino. No es desopilante decir que no fue ni la sombra de la sombra que ya pronto será.

Cuando su osamenta, cansada y añosa, descanse en paz; si es que encuentran la paz los seres de tamaña ralea, no servirá de nada la riqueza acumulada ni los billetes contados una y otra vez con la convicción afanosa del codicioso hipnotizado por sus millones. Ni la sombra quedará de aquel señor feudal que trajo tanto mal e hizo tanto daño entre sus pares. Es probable que quede en el recuerdo de su pueblo como alguien pusilánime, o como un incapaz de dar amor, porque hay que recordar que los seres diseñados para el odio sólo pueden emanar esa sustancia concentrada de la que están hechos: maldad. Pero los humanistas, los progresistas, lo pacifistas, no deben reinventar ese odio sembrado por sus abominables gobernantes. Los seres nobles, de buena calaña, deben olvidar rencores, apartar pensamientos destructivos y predisponerse a la esperanza, que es, en definitiva, lo que salvará al hombre y a la mujer, también al travesti, de la angustia existencial.

El final es final para todos. Los años pasaron para los jóvenes, para los maduros y para los viejos. El camino transitado no ha sido en vano. Cada quién estuvo donde creyó que tenía que estar. Yo acá, usted allá, la vida dirá quién de los dos estuvo bajo las órdenes de Satanás y quien fue un soldado de la Madre Naturaleza. O estás con Baal y Mammón o estás con la Pacha Mama. Si uno se detiene y voltea a mirar la senda andada, de seguro se encontrará con errores y aciertos. Esto no ha sido un camino, ha sido un "caminito cubierto de cardos, la mano del tiempo tu huella borró". Entonces sí, no está demás concluir esta nota que, sin pretensiones estilográficas, es casi el obituario de un ciclo cumplido, vencido y aplastado por la decadencia y la corrupción: "Yo a tu lado quisiera caer y que el tiempo nos mate a los dos".