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Viernes, 21 Febrero 2020 08:20

Tensión entre la Justicia y Cristina Kirchner: esperan definiciones de Fernández

Por El País Diario

"Nuestra duda es si está dispuesto a jugarse la vida por quienes en 2023 lo van a traicionar", dice un juez de altísimo nivel.

Luego de una semana de hostilidad del gobierno de Alberto Fernández, los jueces y fiscales de Comodoro Py, que investigan las causas más calientes de corrupción, ya no tienen dudas de que la vicepresidenta Cristina Kirchner tiene un plan de impunidad y que les declaró la guerra. 

Pero todavía padecen la incógnita sobre si el Presidente acompañará esa ofensiva hasta el final. Presumen que no le conviene políticamente y que no comparte el criterio, pero suponen que necesita el apoyo político del kirchnerismo para que no se debilite su gobierno.

“Nuestra duda es si el acuerdo político es tan fuerte que incluso está dispuesto a quedar como el padre de la impunidad y si se jugará la vida por quienes en 2023 lo van a traicionar”, analizó en estas horas un magistrado de altísimo nivel que tiene entre sus manos varias de las causas que más preocupan a la vicepresidenta.

El Poder Ejecutivo retiró este jueves del Senado 131 pliegos de candidatos a jueces que habían sido enviados por el gobierno de Mauricio Macri y analizará los nombres para filtrar a un puñado que hayan tenido actuación en causas contra el kirchnerismo. Si se suman candidatos a fiscales, defensores oficiales y conjueces, la lista que revisará llega a 198.

“Nosotros sabemos cómo piensa el Presidente. Su gran error fue hacer una alianza con la jefa de una asociación ilícita”, analizó otro alto funcionario judicial. De todas maneras, ninguno llega a confiar en el presidente por sus cambios de opiniones sobre las investigaciones de corrupción, del atentado a la AMIA y la muerte del Fiscal Alberto Nisman.

Luego de reunirse con Cristina Kirchner en Olivos el viernes último, donde se discutió sobre si los detenidos kirchneristas son presos políticos o detenidos arbitrarios, Alberto Fernández dio fuertes señales de acercamiento a la ex presidenta que se interpretaron como presión a la Justicia.

Envió un proyecto para reducir las jubilaciones del régimen especial de los jueces y fiscales, aunque también de embajadores, y colaboró con un video oficial de la Secretaría de Derechos Humanos, que dirige Horacio Pietragalla Corti, en el que denunció detenciones arbitrarias.

No habló de presos políticos, pero sí de presiones del macrismo a la Justicia, intervención de agentes de inteligencia, violaciones a los derechos humanos y un plan sistemático para armar causas judiciales. El video terminaba con un “nunca más”.

Paralelamente, se conoció un proyecto de ley de cinco senadoras kirchneristas que dispondría que las prisiones preventivas quedarían desactivadas si los casos judiciales fueran publicados por la prensa, lo cual configuró un intento de ataque a la libertad de prensa. Desde la Casa Rosada desactivaron en el acto este proyecto.

La frutilla del postre: un senador peronista presentó un proyecto para intervenir el Poder Judicial de la provincia de Jujuy. Tampoco se conoció la postura de Alberto al respecto.

El presidente celebró el martes a la noche el cumpleaños número 67 de Cristina Kirchner y en ese mismo momento le dijo a un allegado suyo que el proyecto de ley era inaceptable. 

“Los fundamentos son correctos, la solución que pensaron es disparatada”, lo enterró.

No fue el único cumpleaños. Alberto Fernández asistió también el domingo pasado a la celebración de los 44 años de Máximo Kirchner en la casa del Ministro del Interior, Eduardo de Pedro, en Mercedes. También estaba la expresidenta. En lo personal, la sintonía es perfecta. Pero subsisten los recelos internos en el Frente de Todos.

Los jueces de Comodoro Py suponen que el presidente es más moderado y están a la expectativa. También los tranquilizó el hecho de que la Ministra de Justicia, Marcela Losardo, descartó que el Poder Ejecutivo pueda intervenir en el Poder Judicial para salvar “presos políticos”, como los denomina el kirchnerismo, e insistió en que se trata de “sentencias arbitrarias”, pero que deben resolverse dentro del Poder Judicial.

“La gran duda es si Alberto se va a comprar esa guerra contra la Justicia. No puede ser el culpable ante el mundo de la impunidad, de la injerencia en la Justicia, pero tampoco puede perder el apoyo kirchnerista. Está en una encrucijada”, señaló un magistrado. Por otra parte, confió en que “es muy poco lo que ya puede hacer el Poder Ejecutivo porque casi todas las causas están elevadas a juicio oral”.

Por lo general, se dice en Comodoro Py, los tribunales orales federales son serios; no están contaminados por la corrupción. Sin embargo, hay luces amarillas: poca experiencia en este tipo de causas calientes de corrupción con altos funcionarios imputados y mucho dinero dando vueltas.

“Quieren impunidad y encubrimiento, el avasallamiento del poder judicial y la intromisión en causas penales donde ellos mismos son imputados. Horrible”, señaló un juez.

Un fiscal se permitió dudar de las intenciones del presidente. Señaló que “hace poco se mostraba moderado, pero ahora necesita abandonarnos porque si no pierde el apoyo del kirchnerismo, pero al mismo tiempo no puede dar la imagen de Nicolás Maduro porque tiene que negociar la deuda”, reflexionó.

“Le hace creer a la gente un montón de cosas, como las sentencias arbitrarias, que no pasan en la realidad, y después va contra nuestras jubilaciones y le tiene que preguntar a Cristina qué tiene que hacer”, agregó otro fiscal.

“El Poder Ejecutivo puede decir lo que quiere. Las causas siguen su trámite. Es de esperar que no incurran en lo que ‘denuncian’”, ironizó un juez que tiene a su cargo causas importantes.

Otro magistrado, al que se le adjudica cercanía al kirchnerismo, señaló: “Creo que todos coincidimos en que la Justicia debe regirse por buenas prácticas, ser independiente, rápida y no estar influenciada por intereses ajenos a su función ya sean partidarios, económicos, mediáticos...”

Mientras tanto, en Comodoro Py esperan ver el proyecto de reforma judicial que todavía trabajan Alberto Fernández, Losardo y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Y comenzó a preocupar la iniciativa del secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, que comenzó a revisar la situación carcelaria de algunos presos kirchneristas.

Ya visitó a Amado Boudou y a Luis D’Elía, pero en los próximos días seguirá por Julio De Vido, Milagro Sala, Ricardo Jaime o Juan Pablo Schiavi. Pietragalla milita en La Cámpora.

Por ahora, la Casa Rosada asegura que sólo se revisan las condiciones carcelarias en detalle para monitorear que no haya violaciones a los derechos humanos y en tal caso analizar procedimientos para repararlas. Pero no se descarta que en el futuro se revisen las situaciones procesales y puedan hacerse impugnaciones.

Losardo se desentendió de esos procedimientos y también tomó distancia del video de Pietragalla.

“No tengo conocimiento de eso. No creo que la Secretaría pueda revisar las causas. En caso de que haya nulidad tiene que resolverse dentro del marco del proceso judicial”, dijo la ministra.

Fuentes del kirchnerismo aseguran que las señales del Presidente para cumplir el acuerdo de desinflar las causas kirchneristas no serán nunca suficientes para los kirchneristas. No está en condiciones de hacerlo.

En cambio, los amigos del presidente aseguran que está ganando tiempo para fortalecer sus posiciones para finalmente imponer su voluntad. Pero los jueces todavía le desconfían.