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Viernes, 14 Febrero 2020 08:41

Fernández busca cerrar grietas con Cristina pero seguirá negociando con el FMI

Por El País Diario

En una mala semana, Alberto Fernández intenta cerrar la grieta interna desatada con el kirchnerismo radicalizado, pero seguirá una línea negociadora con el FMI.

Luego de que el Gobierno no pudo tomar deuda, declaró desierta la licitación de bonos y reperfiló el pago del AF20, el presidente endureció ayer su discurso contra el Fondo Monetario Internacional y lo puso a tono con las denuncias que formuló la vicepresidenta Cristina Kirchner desde Cuba.

Pero el Ministro de Economía, Martín Guzmán, que también se pintó la cara ante el Congreso, negocia con la misión del Fondo, en privado, un acuerdo con formas mucho más conciliadoras.

Adiós a la moderación de la gira europea. La tribuna local K pidió más política que diplomacia y Alberto Fernández satisface esa demanda frente a los cuestionamientos internos.

Según fuentes de la Casa Rosada “los políticos dirán lo que resulte conveniente a la coyuntura, pero los automóviles de la misión del Fondo están instalados en la cochera del Ministerio de Economía”. 

Fernández y Guzmán siguen la línea moderada y racional. Cristina Kirchner los arrastra hacia el tono populista.

El ministro de Economía mantendrá la estrategia negociadora: pagar la deuda de 44.000 millones de dólares al FMI con un plazo de gracia de tres años y vencimientos a diez años a cambio de metas fiscales y una quita importante para los bonistas los privados.

Más complicada asoma la futura negociación con los bonistas y fondos privados. En el Ministerio de Economía ahora los dividen entre cooperativos y no cooperativos.

Guzmán considera que la pulseada de esta semana contra el mercado, en la que no pudo colocar deuda por falta de exhibición de un plan de metas económicas, y debió suspender el pago del bono AF20 hasta septiembre, obedece a que un sector de los inversores busca maximizar las ganancias y especulan con un fracaso de la renegociación.

Incluso, sabe que merodean los fondos buitre esperando que la cotización de los bonos se desplome para comprarlos muy baratos y luego litigar por el valor nominal. Pero primero está el FMI.

“La negociación marcha en los mejores términos y la formas de cada uno no tiene nada que ver con los técnicos”, dicen en la Casa Rosada.

Por las mismas tensiones internas, Alberto también creyó conveniente bajar las expectativas de un encuentro con su par brasileño Jair Bolsonaro, que lo invitó a reunirse el 1° de marzo en Montevideo durante la asunción del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou. “No sé si podré ir”, dijo.

Para el presidente, era correrse hacia la extrema derecha, con peligro de ataque del fuego amigo kirchnerista.

Bolsonaro es un conservador de pura cepa; Lacalle, un liberal. Y entre ellos se debía sentar Fernández en una cancha neutral más inclinada al brasileño. Su público kirchnerista no se lo iba a perdonar.

Alberto Fernández paga costos frente a esa platea populista. El Canciller Felipe Solá se reunió anteayer sonriente con el canciller brasileño Enresto Araújo y luego con Bolsonaro.

Fue una postal de una adminstración que toma distancia del gobierno bolivariano de Venezuela.

“No somos favorables a Nicolás Maduro”, dijo Solá tras el encuentro. Coincidieron en que Caracas debe garantizar elecciones limpias.

En el kirchnerismo suenan alarmas. No era eso lo que se acordó en campaña para el futuro gobierno nacional y popular.

“No le hace gracia a ninguno, aunque los moderados lo entendemos. Pero los duros del kirchnerismo no”, señalan en las filas de la doctora Kirchner.

No se sabe cuándo se reunirán Fernández y Bolsonaro. El 1° de marzo, el Presidente encabezará su primera apertura de sesiones ordinarias del Congreso con un fuerte discurso. Si a la tarde viaja a Montevideo, la foto con el presidente brasileño opacará a la de su discurso parlamentario.

Alberto navega las aguas turbulentas del kirchnerismo. A principios de semana, debió mediar para que el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, pudiera acordar el envío de fuerzas de seguridad en forma coordinada con la Ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic, en medio de una dura y vieja pelea de Berni con Cecilia Rodríguez, jefa de gabinete de Frederic.

Berni y Rodríguez están enfrentados desde que ella era ministra de Seguridad y él viceministro del gobierno de Cristina Kirchner. Ellos y Frederic son todos cristinistas. Finalmente acordaron un mecanismo de cooperación.

Pero Berni no soltó a su presa. Ayer, luego de la reunión de ministros de Seguridad en Tucumán, le dio una nota a Radio Metro.

"No hay rivalidad ni especulación. Simplemente aquellos que venimos de una rama profesional sabemos que la diferencia entre el profesional y el aficionado es el método", dijo, en forma lapidaria. Frederic sería la aficionada, según él.

El kirchnerismo mostró sus dientes con las denuncias de varios ministros K de Alberto Fernández sobre los presos políticos. 

Alberto Fernández determinó que no existen presos políticos, porque serían responsabilidad de su propio gobierno y sería perjudicial ante el mundo.

Sin embargo, el presidente creyó ayer necesario darle la razón a Cristina Kirchner, que el fin de semana último, nada menos que en Cuba, denunció que “el FMI incumplió su propio estatuto y le prestó 57.000 millones de dólares para financiar la fuga de capitales y que por eso hay que exigir una quita” al Fondo, pese a que los estatutos lo prohíban. 

Si incumplieron una parte, pueden incumplir la otra, explicó.

Guzmán y la directora gerente del FMI, Kristalina Giorgieva, en Roma, no negociaron ninguna quita y Cristina colocó ruido en la negociación. Sin embargo, la Casa Rosada prefirió calmar los ánimos hacia adentro. Guzmán concedió anteayer en el Congreso que “el FMI es responsable por la crisis de deuda y económica que el país vive hoy” y advirtió que el Gobierno “no va a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica", porque "la sociedad argentina está primero".

El presidente cerró ayer filas con su vice, pese a que no negocia una quita. 

"La observación de Cristina es muy pertinente”, dijo. Sin embargo, también señaló luego: “Lo que sí me gustaría es tener un dialogo sensato con el Fondo para que se comprometa con el crecimiento de la economía”.

Horas antes, el FMI la había desmentido a Cristina. El vocero del organismo, Gerry Rice, señaló: “Puedo asegurar definitivamente que no hubo ninguna violación de las reglas del Fondo, que quede claro”.

Y ratificó que las negociaciones con la Argentina están en buenos términos. Una cosa es la política y otra los números. Pero Cristina Kirchner redobló la apuesta y publicó en Twitter el estatuto con la frase: "Los argentinos y las argentinas sabemos leer".

Más allá de la pelea interna del Frente de Todos, el Presidente busca un lugar en el mundo. Solá estuvo con Bolsonaro acompañado del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, que también posó en todas las fotos de la gira europea.

Alberto gestiona para Béliz apoyo de Estados Unidos para ser presidente del BID este año. Tiene el de México y el del Vaticano. Béliz se transformaría así en un engranaje clave para la política exterior y para negociar la deuda.

En el Ministerio de Economía tratan ahora de identificar a los fondos cooperativos y los no cooperativos. Si la renegociación de la deuda privada, unos 170.000 millones de dólares, no tiene aceptación total en una primera instancia, buscarán negociar mejor en una segunda oportunidad. 

Los no cooperativos son los fondos Templeton, el más duro, y Blackrock, que le dieron la espalda al canje del bono AF20 por 90.000 millones de pesos.

Con este último, consideran en la Casa Rosada, puede haber una línea más conciliadora de negociación en el futuro.