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Viernes, 06 Diciembre 2019 12:15

La venganza no sirve para construir un país democrático y republicano

Por Ernesto Simón
En 2009, ciudadanos atuconvocados se manifestaron en la puerta de Diario de Cuyo para protestar contra la censura de ese y otros medios locales. Al lado, una escena del lamentable escrache a Gioja. En 2009, ciudadanos atuconvocados se manifestaron en la puerta de Diario de Cuyo para protestar contra la censura de ese y otros medios locales. Al lado, una escena del lamentable escrache a Gioja.

Tras la aparición de un video viralizado en redes sociales donde se advierte cómo un ciudadano persigue e insulta al exgobernador Gioja, me pareció necesario explicar lo que sigue.

Durante los últimos días experimenté sentimientos ambivalentes y encontrados. Quiero dedicar estas líneas a quienes alguna vez me censuraron en los medios de comunicación. Sin saberlo, ellos me hicieron más robusto y me enseñaron lo que no quiero ser nunca: un cerdo despreciable. 

Antes de continuar con este rudimentario artículo, va mi saludo afectuoso a Radio de La Paz, El Nuevo Diario, Diario Huarpe, Diario de Cuyo, Canal 8, Diario El Zonda y La Ventana, de no haber existido estos medios, yo no conocería el verdadero significado de la palabra censura.

Por un lado, en las redes sociales un sinnúmero de personas criticó el hecho de que no me haya cobrado venganza contra El Vale Todo Gioja, quien me persiguió con todo el poder del Estado para hacerme desaparecer como periodista y como actor social que suele fijar agenda de temas polémicos como: Contaminación, Explotación minera, Saqueo del Estado, Coimas de funcionarios, Discursos violentos, Actos violentos y Análisis Político, entre otros tópicos. (Ver nota de 2015).

El video que viralizaron donde aparece Gioja y su hijo Camilo es espantoso. Cargado de violencia y de insultos, un sujeto persigue al diputado nacional y lo insulta. Incluso el escrache se torna violento porque el autor de la grabación utiliza palabras como "hijo de puta y genocida". Hay ciertos términos que en Argentina están cargados de simbolismos muy fuertes. Si los usamos para cualquier situación les quitamos su valor simbólico. La violencia en este país dijo Nunca Más, y así debe ser. Debemos trabajar para ello. 

La otra cara de los sentimientos encontrados de los que hablé al principio de esta nota se da por una sensación de que en la vida, si te manejás con energía oscura, eso en algún momento vuelve. Creo que a Gioja, que abusó del poder como pocos, le está sucediendo algo de eso.Y yo lo lamento mucho, porque hubiese querido tener un gobernador decente y normal, no un glotón avaro que se enriqueció monumentalmente durante sus 12 años de Gobierno. Una pena, Gioja podría haber sido un gran mandatario pero dilapidó esa oportunidad porque fue poseído por la avaricia y la ira.

En estos días, y volviendo al inicio, vi a personas solidarias acercarse a mí para saber qué pensaba del brutal escrache a Gioja y también vi a pusilánimes que, cual hienas humanas, buscaban avivar el fuego absurdo de la venganza, para lograr en mí una reacción que produjera un espectáculo mediático sangriento, cosa que en verdad no va a suceder porque no soy un ave de carroña, soy apenas un ciudadano democrático y republicano sumergido en un país lastimado y confundido, desesperado, violento.

Me vi entonces compelido a subir una aclaración a mis redes sociales, donde expliqué por qué no me hago eco del escrache a José Luis Gioja. Escribí, entre otras cosas, que el episodio ocurrió en Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Expliqué además que en la grabación lo insultan y lo persiguen, el video es algo más que un escrache, es una violenta persecución. Algo parecido me sucedió a mi cuando Gioja era gobernador de San Juan.

Me persiguió, me hizo despedir de los medios donde trabajaba, trató de hundirme, puso en riesgo mi subsistencia y usó la violencia y todo el poder del Estado para hacerlo.

Conté también que por esas horas muchos me preguntaban por qué no subía el video que acaso muestra que cada quién cosecha lo que siembra. Y aclaré que no siento la necesidad de vengarme. No me prendo en escraches cobardes ni en violentos videos que no hacen otra cosa que alimentar el espíritu antidemocrático que ya Gioja, Cristina y Néstor se encargaron de alimentar con virulencia inusitada.

Dije con todas las letras que no iba a subir un video que usa la violencia como método para marcar diferencias políticas. Sé que Gioja usó la violencia material y simbólica para intentar silenciar mis ideas y el tipo de periodismo que hago.

Así y todo, no le guardo rencor. Seguiré enfrentando a Gioja mediante los mecanismos que ofrece la democracia. No me cabe duda de que Gioja se enriqueció extraordinariamente en la función pública. Y seguiré pidiendo a fiscales, jueces y AFIP que investiguen el monumental patrimonio del Clan Gioja.

Concluí mi alegato afirmando que la democracia y la libertad están primero. No hay lugar para los violentos en Argentina.

Espero que estas líneas le sirvan a alguien, de lo contrario se confirmará esa nefasta presunción de que llevamos casi 40 años de democracia y no hemos aprendido nada.

Así nos va.