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Viernes, 25 Enero 2019 11:13

Crimen del fotógrafo José Luis Cabezas: otro aniversario sin condenados en la cárcel

Por El País Diario

El reportero de Revista Noticias había retratado a Alfredo Yabrán, por entonces el empresario más enigmático del país. Meses después, su cuerpo apareció calcinado en las afueras de Pinamar.

Yabran se jactaba diciendo que ni los servicios de inteligencia tenían una foto suya. Y algo de razón tenía. El cartero, como lo llamaban, le escapaba siempre a los eventos sociales, y se mantenía en las sombras, custodiado por un ejército privado de guardias de seguridad.

Poco y nada se sabía de su vida, hasta que el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, lo denunció ante el Congreso, señalándolo como “el jefe de una verdadera mafia enquistada en el poder”.

Así vivió Alfredo Yabrán hasta febrero de 1996, cuando José Luis Cabezas, reportero gráfico de la revista Noticias , lo fotografió mientras el empresario caminaba por la playa de Pinamar junto a su esposa. Cabezas cubría la temporada junto al periodista Gabriel Michi.

“Ustedes no saben lo que hicieron, sacarme una foto a mí es como pegarme un tiro en la frente”, reaccionó Yabrán, en modo desafiante, ni bien advirtió que Cabezas los había retratado.

La foto de Yabrán que condenó a José Luis Cabezas

Aquella imagen cambió drásticamente la rutina del dueño de Oca y otras varias empresas. Y también sentenció a Cabezas.

El 25 de enero de 1997, el cuerpo de José Luis Cabezas apareció calcinado en las afueras de Pinamar, cerca de la laguna Los Horcones, hacia donde había sido llevado por orden de Gustavo Prellezo, un oficial de la policía Bonaerense que trabajaba para la seguridad de Yabrán.

Lo habían esposado, lo obligaron a arrodillarse y después lo fusilaron a tiros. Tras el crimen, Yabrán, asediado por la justicia que lo había procesado como instigador del hecho, se suicidó el 20 de mayo de 1998.

Los condenados fuera de la cárcel

Gustavo Prellezo, el autor de los disparos que terminaron con la vida de José Luis Cabezas, según lo estableció la Justicia, está en libertad condicional desde diciembre de 2017, aunque desde 2010 vive en su casa bajo el régimen de prisión domiciliaria.

Fue condenado a reclusión perpetua en febrero de 2002, pero sólo pasó tras las rejas 13 años, pese a que la sentencia fue ratificada en las máximas instancias judiciales de la provincia y el país y expirará en 2022.

El exoficial de la policía estudió en la cárcel y se recibió primero de abogado y luego de escribano en la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), e intentó obtener una matrícula de abogado en un colegio público de Quilmes, pero ante una denuncia presentada por la familia de Cabezas esa entidad optó por no entregarle la habilitación para desempeñarse como letrado.

Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997. Tenía 35 años.

El ex policía Aníbal Luna, condenado a prisión perpetua, está bajo libertad condicional desde septiembre de 2017, tras cumplir durante dos años un período de salidas transitorias.

Gregorio Ríos, ex jefe de la seguridad de Alfredo Yabrán, fue condenado a perpetua como instigador del asesinato, pero en 2008 resultó beneficiado con la libertad condicional al cumplirse 20 años de su detención.

El comisario Mario "La Liebre" Gómez, condenado por haber liberado la zona en la que ocurrió el crimen, recuperó la libertad en 2006 tras una decisión de la Cámara de Casación de la Provincia de Buenos Aires.

Sergio Cammaratta, otro de los policías implicados en el caso y sindicado por la Justicia como responsable de haberle hecho "un seguimiento" a Cabezas cuando trabajaba en Pinamar en el verano de 1997, murió en 2015 en el penal de Dolores.

"Los Horneros", los delincuentes comunes de la periferia de La Plata que fueron reclutados por Prellezo para cometer el crimen de Cabezas, también quedaron desvinculados de la causa.

José Luis Auge recibió una condena en el juicio que se llevó a cabo en 2004 y cuatro años más tarde quedó en libertad.

Sergio González, tras ser sentenciado a prisión perpetua recibió una reducción de su condena; salió de la cárcel en 2006, y el año pasado se le declaró la extinción de la pena, aunque aún tiene una causa por drogas radicada en los tribunales Federales de la Ciudad de Buenos Aires.

Horacio Braga quedó en libertad condicional diez años después del crimen, y a mediados de 2018 cumplió su condena con la Justicia.

Miguel Retana, sentenciado a prisión perpetua en 2000, murió de sida en la cárcel un año después.