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Jueves, 15 Diciembre 2016 16:00

Cada cual sabrá quién es quién en la foto

Por
Por E. Simón 
@simondixit
''Cuiden lo que tienen porque no es de ustedes", le dijo Pepe Mujíca a José Luis Gioja, acaso como un consejo disparado con la precisión de quien acusa a un vendepatria. En esta nota encontrá las 7 diferencias.

El ex presidente de Uruguay se entrevistó con el actual presidente del Partido Justicialista en el marco de una visita del carismático Tupac Amaru a Buenos Aires. 

Pepe Mujica fue recibido primero por el intendente de Merlo y luego por el presidente del Consejo Nacional Justicialista, José Luis El Vale Todo Gioja. Más tarde, en la sede del PJ, brindó una charla.

Gioja, tal vez conmovido por el encuentro que mantuvo con este hombre ejemplar, puso en su cuenta de Twitter: "Gran honor haber sido anfitrión y poder escuchar al ex Pdte. de Uruguay, Pepe Mujica". Y en un acto de conciencia cívica tardía remató: "¡Nos sentimos muy identificados con su pensamiento!". Ésta última frase es, sin dudas, el oxímoron político del año. El buen lector entenderá por qué.

Antes, en Merlo, Mujica había encabezado el acto de inauguración de un monumento al prócer José Artigas. Luego se metió en la boca del lobo. Cabe recordar que alguna vez, en una entrevista, el ex presidente dijo que "el problema de Argentina era el peronismo".

Gioja y Mujica, dos figuras que distan en casi todo y marcan un contraste entre lo que se debe hacer y lo que no con la plata del Estado.

Uno llegó a presidente, el otro soñó con serlo pero no llegó.
Uno fue un presidente austero y honesto, el otro no.
Uno se fue del Gobierno sin una sola denuncia por corrupción o enriquecimiento ilícito, el otro se fue sospechado de corrupción y con una sentencia de cohecho en una causa tramitada en Estados Unidos.
Uno se fue con menos bienes de los que tenía al asumir, el otro se fue con sus bienes providencialmente multiplicados y con sus familiares enriquecidos con cifras que rayan la obscenidad.

Nunca fui de guardarme nada cuando escribo. El lector lo sabe y hasta creo que lo valora. Diré, sin temor a equivocarme, que estas personas de la foto son dos extremos irreconciliables. Pero, como suelen decirse en la lengua popular: Los extremos en alguna parte se juntan, he aquí la prueba del proverbio.

Uno de ellos, enviciado y cooptado por la codicia, hizo negocios con el dinero público y confundió sus bienes particulares con los bienes del Estado. El otro no.
Uno fue un hombre austero, desinteresado y decente. El otro un ladrón.

Cada cual sabrá quién es quién en la foto.